Mamá..me diste la vida!
Como un invidente que necesita su perro guía, como un caballero se siente más fuerte con su espada, como un texto necesita un punto para respirar, como tantos porqués necesitan una respuesta…a mis ojos le hacen falta su sonrisa para poder parpadear, a mis oídos le hacen falta oír como “claquean” sus dedos para aprender a escuchar y a mis pies le hacen falta seguir su camino para saber caminar.
Cada error,junto a ella, es una victoria, cada significado de cada palabra que sale de su boca es un mundo y cada mirada suya me recuerda que existe la felicidad.
Cada error,junto a ella, es una victoria, cada significado de cada palabra que sale de su boca es un mundo y cada mirada suya me recuerda que existe la felicidad.
Fuisteis,sois y...¿Sereis?
Carreras de ida y vuelta, banco convertidos en nuestra propia salvación,un simple árbol que creció al son de nuestros pasos, unas botas rojas para aislarnos de la lluvia cuando no existía el tejado,un salto a tiempo en el juego de la cuerda, una caída, luego su llanto, después..su recuperación.Empezábamos gastando un 24 de zapatatilla y unas manos, no más grandes que una peonza, aprendían a colorear un sin fin de dibujos y unas letras,que tres años más tarde,nos servirían para aprender a leer aquellos complejos cuentos de 10 hojas como máximo.No éramos conscientes de la situación, jugar,cantar,hablar,reír..sólo esos verbos existían en nuestras vidas.Un pasillo de piedra con cuatro dibujos en su suelo, nos parecía un campo de batalla,era nuestro reino, lo cuid´bamos como si de un trocido de todos nosostros se tratara, hasta que el campo de batalla creció con nosotros.Conseguimos cruzar la valla metálica sin puertas,que tanto respeto nos causaba,éramos libres...¡Aquella sensación era magnífica!. Llegabas a sentir que estabas en un mundo donde no existían las reglas, sólo tú mandabas,nadie más.Empezaban a crearse bandos,chicos y chicas comenzaban a vivir por separado. Que si fútbol,que si cromos... y en su lado opuesto las palmas de Don Federico,que pobre de él, siempre mataba a su mujer. Comenzábamos a rellenar hojas de papel que se puntuaban del 0 al 10, empezábamos a tener envidia al primera de la fila y existía una gran rivalidad por conseguir esos cartones de colores que juzgaban nuestra sabiduría. Llamábamos enamoramiento a aquello que consistía en poner la mirada en el sexo opuesto y si alguien te llamaba la atención, te ponías del color de las amapolas. El teimpo era oro, esperábamos ansiosos a que se menearan las varillas del reloj para salir de nuestra propia cárcel y volver a cumplir condena el día siguiente.Y así los años pasaron..Aquí estamos, en el último curso..un curso difícil y añorable. Es nuestro año,donde cada uno tiene que enfrentarse a su propio mundo, sin tener al compañero del pupitre de la segunda fila para que te deje los deberes de mates...Separarme de vosotros,¿quién hubiera dicho que no quiero salir nunca de las cuatro paredes del cole?Para mí esto es un sueño, que en junio del 2009, llegará a su fin, y tendré que despertar para no volver jamás...
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