Caña

Mirada reclinada, como se pone el vaso. Abres mi
veda, como la mancheta. Golpe seco para secuestrar el gas, como cuando te pones pardo. Ahora espuma, de tres dedos, de esa que se asoma en cada trago. Y fría, como tus noches, pero no como nuestro legado. Y otra vez espuma, porque sigues asomando. Menudo trago. La caña mejor tirada de mi vida. Te la regalo.

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