Te vas.

Tu cuerpo débil casi ha finalizado su batalla,pero esta vez no con la dulce victoria,esta vez, toca asumir la derrota. ¡Cuántas victorias habrás obtenido durante toda tu vida! ¡Y cuántas derrotas!.Pero ahora,ni sumando todos esos golpes duros que te ha propiciado el tiempo ni multiplicándolos por toda la sal del mar, pueden superar este sabor amargo adherido a tu ser.
Hombre bueno,buen hombre, perseguidor de sueños,trabajador fuerte,con boina encima de tus pensamientos, con demasiados dedos de frente, sabiduría plasmada en tu cuerpo,dulzura de tus ojos, bondad hecha de barro,inteligencia diferente. Tu luz se apaga y con ella se van grandes recuerdos.
¿Recuerdas,yayo, el cuento de los ositos? me lo contabas a la luz del fuego como fiel compañero, con ese batín cuadriculado y tu peculiar olor a hombre desgastado.
Mírame,dime que siempre vas a recordar mi sonrisa, que esbozarás una alegre mueca desde lo alto para hacerme sentir fuerte. Yayo,cuando llueva y tú estés ya elevado,creeré que son tus lágrimas que vendrán a mojar mi alma,y cuando el viento fuerte inunde mi rostro pensaré que suspiras por mí. Todo lo que ocurra aquí abajo,será porque tú lo propicias yayo, y no te preocupes que subiré de vez en cuando a ver cómo va el telefonillo para que puedas llamarme siempre.

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