¿Estás seguro de que tienes un ángel que daría todo por ti con los ojos cerrados?
No sé tu respuesta,pero si te apetece te cuento la mía.
Yo sí lo estoy, como lo está la noche de encontrarse con su luna para iluminar su ténebre oscuridad. Tiene forma bella de mujer,silueta de fuerza clavada en su alma, la envuelve la magia de la dulzura y la rocía una gran marca de bondad.
Toda ella, de cabeza de rizos caramelizados y de pies sujetos a tan envidiable cuerpo, está enriquecida de naturalidad, de un cariño puro que te da las vitaminas necesarias para saber saborear las proteínas de esta vida.
¿Sabes? Mi suerte se llama Esther, ¡Cuánto amor siento al pronunciar este querido nombre! Desnúdame ahora, déjame sin nada, quítame todo lo que tengo, escóndeme dentro de un negro abismo, me daría igual, teniéndola a ella yo sigo siendo la más rica del mundo.
Si lloro ella me hará reír, si temo ella matará mi miedo, si me pierdo ella encontrará mi salida, y si soy feliz ella lo será conmigo, porque mi felicidad es el reflejo de la suya, de su alma unida a la mía, mi felicidad, también se llama Esther.
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