Mis dos ángeles

Hay veces en la vida en que sientes que no vales nada, que a tu corazón le cuesta un trabajo forzoso latir, que tu boca ha olvidado la forma de esbozar una sonrisa, que tus ojos emanan lágrimas casi por costumbre, que sientes que la felicidad te ha soltado de su mano.
Y es en estos momentos donde de verdad te das cuenta de quien arrima su hombro para que apoyes tu llanto en él, de quien con sus palabras intenta que tus preocupaciones huyan para dejarle paso a la tranquilidad, de quien te quiere con toda su alma.
¡Y no saben cuan afortunada soy de sentirme querida por vosotras! Dos voces que hacen sonreír, dos manos que aprietan bien fuerte como si mi vida se tambaleara por momentos, dos mirada que me guían más allá ... mis dos ángeles.
Me encantaría quedarme a vuestro lado, por muchos años, y sentir que somos capaces de volar, de apoyar esta amistad tan grande en una nube y ver como desde aquí abajo nos cuelgan los pies mientras mis oídos sueñan con vuestras palabras, quisiera seguir por siempre sintiendo vuestro calor en cada abrazo, quedarme acurrucada a vuestro lado.
Pero toda esta magia pueda dejar de brotar, y si un día llegara y de vuestro lado tuviera que marchar, par siempre quedaría con los recuerdos en mis entrañas, recordando vuestro rostro, ese que me hace soñar, y deseando echar el tiempo atrás, para volver a vivir el pasado, una y mil veces más.

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