¡Qué dolor,qué dolor! La yaya no se levanta de la cama en dos días, se ha caído, su cuerpo se ha tambaleado unos instantes y ha acabado recostada,débilmente,en el suelo.
Pero yayo,¿sabes qué?,no lo reconoce,qué dura es,¿verdad?,como siempre.Pero esa caída lleva algo más a sus espaldas,estoy segura que se ha caído de soportar tanta pena, tan incesante dolor,tanta angustia de no encontrarte,de mirar y no verte,de buscarte y sólo encontrar tu ausencia.
Yayo, qué gran vacío hay aquí abajo. El huerto no da las mismas naranjas, las flores de tu hilera casi no brotan,las paellas sin ti no saben igual,el cobi,tu gamberro, aún te busca,como todos.
El otro día la yaya llorabas, secaba sus lágrimas y éstas volvían a emanar. Su llanto corría descalzo por las montañas de su rostro porque no habías sido tú el primero en felicitarla,como siempre habías hecho.
Y aún llora cuando va a tu encuentro, cuando limpia tu dignidad encallada en una piedra de mármol, cuando deja las flores que prepara con tanta ilusíón. Yayo,no hay más dolor que ver como sufre tu Lola,mi Lola, la mujer que tan fuerte ha sido,y que con tu partida,se debilitó.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario