Eco
Eco. Que retumba fuerte. Además, repetidas veces. Eco, pero que no estalla, que refleja los sonidos más dulce de mi vida. El eco no efímero de muchos cómo. De muchas risas. Y de sonrisas. De muchos cuentos. De muchos finales. De mucha magia. De muchas instrucciones, no abdicables, si no de corazón. Eco de mucho. Siempre fui tu eco, aún sin levantar un palmo del suelo. Y aún lo soy. Y me reflejo en ti. Y me enorgullece ser tu eco. Firme. Que retumba. Que nos baila y nos mantiene en el centro. Ahora sólo espero que todas las esquinas del mundo hagan eco al unísono para cantarte cumple años feliz. Y para soplar las velas de tu tarta. Y para decirte que vamos a seguir retumbando en lo malo, en lo bueno, y en lo mejor.
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